Sin retorno

Autor: Susana Rodríguez Lezaun

Nº de páginas: 654

Editorial: Debolsillo

Sinopsis:

Hace tiempo que Irene Ochoa se siente atrapada en un callejón sin salida cuyos muros se estrechan a medida que los abusos por parte de Marcos, su marido, se convierten en una rutina. No tiene más armas que su instinto de supervivencia. No hay otra opción: la vida de Marcos o la suya. La oportunidad se presenta un miércoles, cuando él llega más borracho de lo normal y, tras un par de tragos, se queda profundamente dormido. Horas más tarde, los bomberos y la policía investigan las causas del incendio que se ha cobrado la vida de Marcos. Todo ha salido según lo planeado, pero hay algo que Irene no puede controlar. Aquella misma noche en la que apenas empieza a saborear la libertad conoce al hombre que podría arrebatársela: el inspector David Vázquez, el encargado del caso. Empieza así una relación marcada por la pasión, el anhelo y el peligro.

Mientras Pamplona sigue conmocionada por el accidente, el inspector Vázquez deberá resolver uno de los casos más escabrosos de su carrera: varios peregrinos del camino de Santiago han aparecido muertos en Roncesvalles.

Si el otro día os hablaba de un libro que me había sorprendido por sus giros en la trama el que os traigo hoy es todo lo contrario. Ya para empezar la sinopsis te da una idea equivocada del libro, porque la protagonista no es Irene Ochoa, ni siquiera el asesinato de Marcos, eso es algo que sale en el libro y que es completamente absurdo.

Si hubiera prescindido de esa parte, de ese personaje y de ciertas escenas estúpidas, cursis y muy de novela rosa entre ella y el inspector la novela hubiera ganado, pero hubiera ganado mucho.

La historia empieza con el asesinato del marido y te hace pensar que todo va a girar en torno a ese asesinato y desenmascarar el lado psicópata de Irene. Pero no, de pronto empiezan a matar a peregrinos en Roncesvalles y la historia se va por ahí.

Y esa parte de la historia está muy bien, aunque es muy evidente desde el minuto uno quien es el asesino, pero a pesar de eso me gustó la serie de asesinatos en serie de peregrinos sin motivo aparente (que el motivo también está muy claro, no nos vamos a engañar).

Creo que si el libro hubiera sido solo de eso hubiese ganado mucho, pero no… tenía que tener la otra parte, esa historia de amor absurda entre una mujer que acaba de asesinar a su marido y el inspector de policía. Pero una historia de amor que llega a niveles de auténtica vergüenza ajena, porque se conocen desde hace diez minutos y ya se están prometiendo amor eterno de la forma más cursi y de novela rosa posible.

Entiendo que es una forma de que haya segunda parte, porque en algún momento se tiene que descubrir que esta mujer es una psicópata (y una vez más el pobre detective que no se entera de nada en manos de una mujer psicópata y manipuladora). Pero vamos que una segunda parte que no hubiera sido necesaria si no se hubiera introducido este elemento y con solo los asesinatos en el Camino de Santiago el libro hubiera estado muy bien.

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