Los libros que me hicieron llorar

Por fin puedo volver a editar vídeo, estoy muy contenta porque pensaba que tendría que formatear pero ha bastado con liberar un montón de espacio en el disco duro para que todo vuelva a funcionar de manera bastante decente. Es la primera vez en meses que puedo montar los dos vídeos de la semana en el mismo proyecto sin necesidad de reiniciar el portátil entre uno y otro…

Lo que más ha costado ha sido photoshop, pero tengo asumido que photoshop a este portátil siempre se le va a atragantar. Al menos sé que aguantará unos meses más y que no tendré que desesperarme pensando que lo tengo que cambiar para poder seguir trabajando (era horrible, no iba cara al aire).

Esta semana (bueno… la pasada) se me ocurrió hacer esta especie de tag, todavía pienso en hacerlo con películas pero va a ser mucho más difícil porque hay muchas pelis que me hacen llorar, muchas, muchas…

En cambio con los libros me cuesta mucho más, hay libros que tienen película que me ha hecho llorar la película y el libro no, por ejemplo El niño con el pijama de rayas, salí del cine que me quería morir… pero el libro, aunque me pareció bonito, no me llegó de la misma manera que la película.

Una de las cosas que me da mucha rabia de los libros son esos que recurren al drama fácil para asegurarse la lágrima de buena parte de la audiencia y que solo por eso digan que el libro es bueno… cuando si lo miras objetivamente el libro es más bien normal tirando a malo (no se me ha pasado por la cabeza ningún libro con tapa azul ¿cómo se os ocurre?).

Recuerdo un libro que me recomendaron mucho hace un par de años (no, no es el de tapa azul, aunque si predominaba el azul también en esa portada), que era muy bueno porque todo el mundo había llorado mucho… y conforme iba avanzando en el libro, dos frases que no venían a cuento me hicieron imaginar el dramón cutre final y mientras todo se iba confirmando me entró una mala leche que de haber tenido el libro físicamente se hubiera ido directo a la basura. Aparte que el libro estaba muy mal escrito, era totalmente predecible y recurría a la lágrima fácil, pero fácil, fácil… odio eso, odio la pérdida de tiempo que supone leer un libro así.

Para que un libro me haga llorar tiene que tener otras cosas, otras cosas que es posible que no hagan llorar a otras personas, igual que a mí no me hace llorar el drama fácil.

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